El martes 30 de abril se cumplirán tres años de la beatificación de  José Gregorio Hernández, un hecho que esperó durante años la sociedad venezolana. El Santuario Niño Jesús de Isnotú, en el estado Trujillo, prepara una serie de actividades religiosas y culturales para conmemorar el aniversario.

Las actividades iniciarán el sábado 27 de abril a las 10:00 am con una misa presidida por el presbítero Alí Benítez. Así lo informó José Magdaleno Álvarez, rector del Santuario.

De  acuerdo con la información reseñada por La Verdad, después de la misa habrá actividades en las que estarán presentes los Giros de San Benito de La Mesa de Esnujaque, el grupo Eyilda Silva con los Vasallos de San Juan, danzas nacionales y Los Turpialitos, una agrupación de música campesina y velorios.

José Gregorio Hernández

Según lo informado en un comunicado de prensa, durante las misas del domingo 28 en el Santuario, los católicos tendrán la oportunidad de recibir enseñanzas sobre la vida espiritual y la santidad, basadas en la vida de José Gregorio Hernández.

El 30 de abril se realizará un repicar de campanas y una exposición de reliquias pertenecientes a la casa natal de José Gregorio Hernández, donde esperan dar una sorpresa a los devotos, informó el padre José Magdaleno Álvarez.

A las 11:00 am de ese martes está programada una eucaristía de acción de gracias presidida por monseñor José Trinidad Fernández.

“A los devotos del beato que puedan acudir al santuario los esperamos durante estas jornadas. También donde nos encontremos ese día los invitamos a elevar una oración de acción de gracias al señor que nos ha concedido ver en los altares al doctor José Gregorio Hernández y a orar por nuestra amada Venezuela”, expresó Álvarez.

José Gregorio Hernández, querido por generaciones

El doctor José Gregorio Hernández ha sido querido por generaciones. El 29 de junio de 1919, atropellado por uno de los pocos carros que transitaba Caracas, cayó al piso y murió.

Fue trasladado y velado en el paraninfo de la Universidad y luego se inició un recorrido que iba acompañado no solo por la muchedumbre agradecida con él sino por la Banda Marcial que, dirigida por el maestro Pedro Elías Gutiérrez, cerraba la comitiva tocando las marchas fúnebres en dirección a la Catedral.

Se debe resaltar el hecho de que José Gregorio Hernández había recibido un tributo inédito hasta entonces y nunca otorgado a personajes de la vida pública venezolana, ya que el arzobispo dispuso que el difunto fuera conducido a la Catedral desde el paraninfo para recibir un homenaje eclesiástico.

La muchedumbre lo esperaba fuera de la Catedral y cuando fueron a introducir el féretro en la carroza, una voz, que capitalizó el sentimiento del colectivo, gritó: “¡El doctor Hernández es nuestro! ¡El doctor Hernández es nuestro! ¡El doctor Hernández no va en carro al cementerio!” y así, coreando un clamor popular, fue llevado en hombros hasta el cementerio.

Allí se daría inicio a la veneración más grande que haya conocido nuestro país. José Gregorio se reafirmó como el médico de los pobres.

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